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jueves, 4 de mayo de 2017

Met Gala 2017: Rihanna de Comme des Garçons


No podía ser otra. 
Vogue produjo unas entrevistas de un minuto que André Leon Talley hacía a los invitados según llegaban. Unas entrevistas en las que hacía la misma pregunta a todo el mundo: "¿Qué es para ti avant-garde?" Por supuesto, solo Rihanna supo dar una respuesta digna de lo que se celebraba aquella noche. Y este Comme des Garçons es la muestra de esa capacidad de entender los límites de la moda, el arte y todo la libertad artísitca que pueda relacionarse con los movimientos de avant-garde, y como tal será uno de esos momentos que no se olvidarán jamás en la historia del Met.


Comme des Garçons siempre produce diseños impresionantes que no siempre casan con los estándares de belleza habituales en términos de moda (tal es el caso del diseño que escogió Caroline Kennedy), pero el vestido de Rihanna es sencillamente puro espectáculo. El mar de volantes de distintos estampados crea una armonía sencillamente gloriosa que merecía estar en estas escaleras de la mano de alguien que no se hundiera entre ellas, y en este caso Rihanna consigue fusionarse con el vestido como si fuera un elemento más en él.



Sin destacar por encima, ella era la persona ideal para darle a este vestido una vida e identidad personal, traerlo al terreno estilístico de alguien y que al mismo tiempo  no quedara eclipsado por él. Y Rihanna lo consigue. Este look es 100% de la cantante de Barbados, pero al mismo tiempo es completamente Rei Kawakubo. Se produce un equilibrio perfecto que solo ella, con su identidad estilística, podría haber conseguido.

El resultado marca un punto de inflexión en su estilo, en la alfombra roja de esta Gala y espero que también en la concepción que se tiene de lo que la gala del Met supone en términos de lo que es apropiado y lo que no.


Su maquillaje la involucraba más todavía en su vestido, creando una armonía de colores que se vio reflejada en su acertada elección de joyas, unos preciosos pendientes del tono casi idéntico al de su maquillaje pertenecientes a su propia colaboración con Chopard, que también firmaba sus anillos.



Para terminar, las sandalias de Dsquared2 son la elección ideal, complementan el look sin imponerse, pero sin llegar tampoco a pasar a un discreto segundo plano, funcionan con el vestido creando una imagen donde todo encaja a la perfección. Hasta el más mínimo detalle.



Puede que te guste o puede que no, pero la de Rihanna es la imagen de alguien que ha entendido como funciona la Gala del Met, que ha entendido a Rei Kawakubo y que ha entendido que para ella el arte supone un contexto que le otorga la libertad de experimentar de la manera en la que ella quiera. Y este Comme des Garçons ha tenido la suerte de aparecer en su vida.

Puede que te guste o puede que no, pero con esta aparición, Rihanna ha hecho historia en una noche en la que todas las invitadas podían haberlo hecho. Pero, como era de esperar, solo ella ha sido la reina. Y menuda reina.



Imágenes: Zimbio y Vogue.com

Met Gala 2017: Katy Perry de Maison Margiela Artisanal


Con Katy Perry llegamos a las dos mejores de la gala, pero el número uno es un puesto intercambiable entre ellas porque lo que crearon con sus looks en la noche del Met probablemente pasará a la historia de estas escaleras. Ellas borraron la barrera entre arte y moda en el lugar donde había que hacerlo, en la noche en la que había que hacerlo. No les importó que la gente no entendiera sus looks. Ellas entendieron el Met. Y la primera no es otra que Katy Perry en un absolutamente increíble Maison Margiela Artisanal diseñado por John Galliano.


Tengo la impresión de que ante imágenes tan imponentes como esta las palabras poco tienen que aportar, pero es que Katy Perry ha creado un momento mágico que solo es concebible en una noche como esta. Para ello ha tomado el mayor riesgo estilístico de su trayectoria en la alfombra roja, pero también ha conseguido alcanzar su mejor momento dentro de ella. 

Cuando anunciaron a Katy Perry como una de las anfitrionas del evento, di por hecho que luciría una de las creaciones de Rei Kawakubo, pero horas antes de la gala se confirmó que luciría una creación de Maison Margiela, con lo que las expectativas estaban considerablemente altas. Y aún así, ella las rebasó todas.



























Esta deconstrucción de un abrigo que solo un genio como Galliano podría haber diseñado supone un maravilloso homenaje de un legendario diseñador a otro, mostrando la compresión del conceptualismo que encierran los diseños de Kawakubo. Durante toda su trayectoria, la diseñadora japonesa ha cuestionado los límites de la belleza, de la relación de la mujer con la ropa y de aquello que puede considerarse moda como arte y moda como algo que realmente puedes llevar, y eso está perfectamente condensado aquí. El diseño es complejo, tanto a nivel sartorial como a nivel de aquello que quiere representar, y es un mérito que solo ella alcanzó en una noche en la que todo el mundo tenía que haber aspirado a alcanzar esto.





Como dato curioso (a mi me ha resultado fascinante), el tocado de su cabeza es una combinación de dos piezas de la vestimenta tradicional de dos islas diferentes de la provincia de Zelanda, en los Países Bajos, una protestante y una católica. Los espejos son de la isla de Zuid-Beveland, mientras que las espirales y las piezas que cuelgan de ella pertenecen a la isla de Walcheren.

La tradición como forma de alcanzar lo avant-garde, una manera de reflejar que sin ella no se alcanza el futuro o de que una mirada al futuro siempre es en realidad una mirada al pasado. Galliano consigue desarrollar un plano intelectual sobre todo lo que diseña, y sin llegar a entenderlo, yo solo puedo caer rendido a sus pies.



Y por supuesto, tampoco podemos olvidar la increíble belleza del diseño. Una hipnótica amalgama de texturas sobre un fondo rojo de una riqueza espectacular. Una obra de arte digna de encontrarse en este museo, algo que probablemente ocurra en una posible futura retrospectiva a Galliano.

Puede que para muchos sea demasiado confuso o simplemente demasiado, pero no creo que haya que entender el look de Katy. Esa es la magia de Rei Kawakubo, y Galliano ha sabido plasmarla a la perfección.


Imágenes: Zimbio y Vogue.com

miércoles, 3 de mayo de 2017

Met Gala 2017: Zoë Kravitz de Oscar de la Renta


Zoë Kravitz tiene un maravilloso sentido del estilo que siempre la lleva a apostar por lo inesperado e impredecible. A veces de manera más dramática que otras, pero siempre cuenta con un elemento que lo hace interesante. Y el Met es el escenario perfecto para que ella despliegue toda su inmensa creatividad estilística.


Este vestido de Oscar de la Renta, el único custom-made que pisó la alfombra roja, supone un encantador giro avant-garde a la estética de la firma. Y sin poder decir que se trata de un look que claramente referencie a Rei Kawakubo, es simplemente demasiado bonito como para decirle que no.

Es cierto que puede que la tela ofrezca algunos problemas de arrugas, pero el rosa queda genial con su tono de piel, la silueta es impecable y la capa le otorga el dramatismo y majestuosidad pasada por un toque de clasicismo que esperaba de ella (y de Oscar de la Renta) en esta gala. Sin embargo, Laura Kim y Fernando García han conseguido actualizar los códigos de la firma para llegar a la altura de Zoe Kravitz mediante la inclusión de rosas auténticas pintadas de negro en su pecho. El tipo de genialidad que eleva un vestido como este a la absoluta altura de las circunstancias y lo hace inolvidable.



Ella, por supuesto, no podría tener más clase y elegancia. Consiguió desprender dulzura y fuerza al mismo tiempo y brillar muy por encima de su vestido. El resultado es mágico. Como una moderna Audrey Hpeburn que luce vestidos hechos con rosas reales.


Para terminar, joyas de Tacori.

No podemos decir que fuera muy Kawakubo, pero tampoco que no fuera total y absolutamente maravilloso.

Imágenes: Zimbio 

Met Gala 2017: Cara Delevingne de Chanel Couture


¿Es avant-garde afeitarse la cabeza y pintársela de plateado? No tengo ni idea (seguramente no), pero desde luego Cara Delevingne ha conseguido resultar absolutamente fascinante, y por eso ella se encuentra entre mis favoritas de la noche. Y es que con Cara entramos en la recta final del repaso a esta alfombra roja.


Quizá lo más avant-garde de su look sea, por absurdo que parezca, lucir un traje en una noche donde todo fueron vestidos, pero el mérito de este espectacular conjunto de la colección Spring 2017 Couture va mucho más allá.
Esta explosión de cristales plateados fue, con bastante facilidad, la mejor pieza de esta colección de Alta Costura. Y mientras que por sí sola era una pieza destinada a regalarle una memorable aparición a Nicole Kidman o a una Kristen Stewart en estado de gracia, Cara ha conseguido elevarlo a una categoría a la que no habría accedido en ningún otro contexto con ninguna otra persona. 


Fuera de lo que es el traje como tal tenemos unos sencillos zapatos plateados y unas apenas perceptibles joyas (también de Chanel Joaillerie) que complementan el look de manera correcta, pero la cabeza pintada de plateado es el tipo de absurdo e inesperado golpe de efecto que solo puede llevar a cabo en esta gala para conseguir que el resultado funcione.

Es atrevido, es inesperado y tal y como explicaba ella en su Instagram, le servía para lanzar la pregunta de qué es la belleza para nuestra sociedad. Y no creo que haya nada el mundo más Rei Kawakubo que eso


Imágenes: Zimbio y Vogue.com

Met Gala 2017: Anna Cleveland de Comme des Garçons


No se vieron muchos Commes des Garçons durante la noche, pero todos los que sí quepasearon por la alfombra roja coincidieron en ser de colecciones distintas, lo cual sirvió para mostrar la riqueza del archivo de la firma y como, a pesar de ser todos diseños completamente diferentes, todos tenían la misma magia.
 El de Anna Cleveland era concretamente de la colección Fall 2015 y, por supuesto, era una maravilla.



Ella misma lo definía como arte andante, y no le faltaba razón. Un caos deproporciones, lazos, volúmenes y asimétrías que, a pesar de parecer completamente aleatorios, tenían sentido de alguna incomprensible pero maravillosa manera. Esa es la genialidad de Comme des Garçons: Puede que no tenga sentido, pero da igual que no lo tenga porque el resultado es increíble.


Ella completó el look demostrando haber comprendido la estética de Kawakubo y lo que ella representa, matizando con un perfectamente caótico peinado, joyas de Anna Khouri y unas preciosas sandalias.

Imágenes: Zimbio, Telegraph, Vogue.com

Met Gala 2017: Lily-Rose Depp de Chanel Couture


Chanel podía haber conseguido que sus invitadas realmente abrazaran la estética de Comme des Garçons si se hubieran involucrado minimamente en intentarlo, pero como es habitual en Karl, prefirió que sus invitadas abrazaran la estética Chanel. Como siempre, vamos. Sin embargo, dentro de esas opciones tan limitadas, Lily-Rose Depp prefirió hacer algo tremendamente inusual cuando se trata de Chanel, y decidió entrar en los archivos de Alta Costura de la firma.
 Así como otras casas de Alta Costura como Valentino o Armani suelen mostrar bastante más libertad a la hora de rescatar piezas de colecciones anteriores, Chanel siempre trata de promocionar lo último que hayan presentado cuando cede diseños para la alfombra roja. Y solo por eso el look de Lily-Rose resulta interesante, pero la verdad es que esta creación de Chanel bien merece saltarse todo lo relacionado con Rei Kawakubo.




El vestido pertenece a la colección Spring 2000 Couture, y resulta un diseño tan actual como en el momento en el que se presentó, lo cual es una muestra perfecta de la atemporalidad de los diseños de la firma.
Hay algo en las proporciones del vestido y como luce sobre ese intenso tono de rosa casi flúor que otorgan al vestido una especie de fascinante encanto que hacen que destaque rápidamente. Sin embargo, son los detalles de las camelias bordadas y en especial la manera en la que una sube desde su espalda lo que realmente hace del look algo increíble. Conseguían reflejar, además, esa magistral atención al detalle que siempre marca la diferencia cuando se trata de la maison de la Camelia.



Puede que la hiciera parecer ligeramente mayor de lo que es, pero su maquillaje y peinado ayudaron a crear un imagen en la que es imposible no comprar el look, tenga o no un elemento avant-garde.

Terminó el look con los pendientes Camelia y anillos de diamantes, todo de Chanel Joaillerie:
Puede que no fuera demasiado Comme des Garçons, pero fue muy Chanel y eso, con este vestido, es más que suficiente.


Imágenes: Zimbio, Lifestyle.one, Twitter (@TheFashionCourt)


Met Gala 2017: Lily Aldridge de Ralph Lauren


Este vestido de Ralph Lauren es el epítome de todo lo malo que pasa en la alfombra roja de la gala del Met: es blanco y liso, tiene un corte que ya hemos visto cientos de veces y por sí solo no hace ningún mérito para destacar por encima del resto de vestidos de invitadas. 
Pero ahí es donde Lily Aldridge ha marcado una diferencia, gracias a la elección perfecta de complementos que la han convertido en una de las mejores de la noche.



Tranquilamente este vestido podía haber hundido a Lily Aldridge en la lista de looks olvidables de este año, donde tantas de sus compañeras modelos han acabado, pero ha sido su sencillez lo que le ha dado el espacio para la creatividad y configurar un look tan único a través de los complementos: Un simple velo rosa (el color no podría estar mejor escogido), que junto a los pendientes de Heritage (el anillo era de Bulgari) y sobre todo a las botas rojas de Balenciaga crea una imagen llena de un moderno minimalismo. Sin demasiada ostentosidad, consigue encajar de manera impecable en la temática avant-garde.

Porque cuando te ves obligada a ir al Met con un vestido como este, la respuesta no es "Bueno, quizá el año que viene tendré más suerte". La respuesta es lo que ha hecho Lily. Y es una pena que no hubiera más como ella.



Imágenes: Zimbio 

Met Gala 2017: Tracee Ellis Ross de Comme des Garçons


Me parece incluso absurdo que en una gala llena de supuestas fashionistas como es el Met, la que haya acabado llevando un Comme des Garçons haya sido Tracee Ellis Ross, la actriz de la serie Black-ish. 
Si hubiera tenido que apostar antes de la gala por aquellas que tenían más probabilidades de llevar algo diseñado por Rei Kawakubo, seguramente habría dicho a algunas de las ausencias más notadas como Karolina Kurkova, Sarah Jessica Parker o Lady Gaga, pero no. Ha sido Tracee Ellis Ross. Y sinceramente, me alegro mucho por ella, porque realmente se merece ser una de las mejores. No solo por la elección de diseñador, sino por sacarlo adelante de manera impecable.



Aparentemente nos encontramos ante un diseño de 1996 de la diseñadora japonesa, y mientras que no aparece como tal en ninguna de las colecciones de aquella época, podemos encontrar cortes y tejidos similares en la colección Fall 1996.

Es un diseño que no posee el drama o extravagancia de otros diseños de Comme des Garçons, pero demuestra que si hubiéramos visto más interés por apostar por la diseñadora y las invitadas hubieran investigado minimamente, podrían haber conseguido un look tan avant-garde y tan Kawakubo como el de Ellis Ross, que sin dejar de ser una pieza espectacular construida de manera completamente conceptua, también resulta increíblemente chic y sofisticada. Casi como una apuesta segura, sin dejar de ser totalmente única.




Terminó con unos complementos que pasan a un segundo plano, pero con un vestido como este, no hacía falta nada más. Comme des Garçons habla por sí mismo, y este vestido es prueba de ello.

Imágenes: Zimbio y Vogue.com

Met Gala 2017: Dakota Johnson de Gucci


De nuevo, un ejemplo de como adaptar los códigos de una firma a tu propio estilo personal. Este vestido muestra un perfecto equilibrio entre el característico uso de los volúmenes y el negro de Comme des Garçons y la estética que tan magistralmente Alessandro Michele ha impuesto sobre Gucci. 
El resultado es espectacular gracias a las enormes flores de tela que le aportan un agradecida dosis de dramatismo (y de Rei Kawakubo), lo cual lo hace perfecto para el Met. Pero además, como excepción a la norma habitual de los Gucci que se pone Dakota, este es no solo es precioso y muy favorecedor, sino que además ella brilla por encima. No se la traga un mar de tela, que es una mala costumbre que estos vestidos suelen tener cuando se trata de Dakota.



Los pendientes de Cartier, además de ser increíbles, tienen ese toque vintage tan Gucci que, junto al peinado semi-suelto, ayudan a crear una imagen muy solida bajo la estética de la firma itliana, teniendo en todo momento presente a Rei Kawakubo. Al fin y al cabo, en eso consistía esta alfombra roja. Y ella fue una de las pocas que lo ejecutó a la perfección.

Imágenes: Zimbio

Met Gala 2017: Julianne Moore de Calvin Klein By Appointment


Lucir un vestido corto en el Met es un riesgo considerable porque puedes convertirte muy rápidamente en la underdressed del evento (como ocurre siempre con la gran mayoría de invitadas de Louis Vuitton) o simplemente pasar completamente desapercibida (sino preguntadle a Jennifer Connelly o Michelle Williams, curiosamente clientas habituales de Vuitton).

Sin embargo, Julianne ha elegido muy bien su vestido, ya que sin resultar particularmente acertado en cuanto a la temática, nos ofrece una imagen llena de vida y completamente vibrante.



El diseño supone el estreno en el Met de Raf Simons como director creativo de Calvin Klein, y digamos que vamos a centrarnos en Julianne porque sus otras dos invitadas (una catastrófica Gwyneth Paltrow y una olvidable Paris Jackson) no estuvieron ni por asomo a la altura de las expectativas. 

Sin embargo, el vestido de Julianne tenía un toque vibrante gracias a la explosión de color que suponían esas plumas, que transmiten movimiento incluso en imagen estática, y que le aportaban un toque muy juvenil y fresco al estilo de la actriz. Además, ella estaba encantada con su vestido, y se notaba. Y cuando transmites esa confianza, el look ya está prácticamente vendido.


Para terminar, complementos de Calvin Klein y los espectaculares pendientes Copacabana de Chopard, que creaban una preciosa armonía de colores tanto con su vestido como con su melena pelirroja.

El resultado es fresco, divertido y Julianne estaba espléndida. No podía no ganar.




Imágenes: Zimbio, NY Magazine, El Mundo y Vogue.com

Met Gala 2017: Solange Knowles de Thom Browne


Aunque claro, las hay que adaptaron el tema haciendo uso de ese conceptualismo sin necesidad de pasarlo por el filtro de la elegancia, feminidad y belleza tradicional. Y sin ser una opción mejor o peor (ambos son igualmente respetables), el resultado acaba siendo muchísimo más memorable.




Puede que a priori este look tuviera más sentido en una exposición dedicada a Rick Owens que en una dedicada a Rei Kawakubo, pero jugar con el concepto de belleza y de qué ropa es o no "ponible" está bastante bien representado con este abrigo enorme que firma Thom Browne desde su colección Fall 2017. En una alfombra roja donde cada vez más gente intenta ser simplemente guapa, que Solange aparezca con esto es lo más Comme des Garçons que podría haber hecho.


Por supuesto, ella era más que capaz de defenderlo, y terminó su look con uno de los zapatos de la firma inspirados en patines de patinaje sobre hielo. Unos zapatos presentados en la misma colección y que son absolutamente ideales.

Imágenes: Zimbio y Vogue.com
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